Siempre ha sido muy
cuestionable la profesión del publicista desde el tópico ético o compromiso con
la verdad social. Posiciones que destacan la publicidad como una simple labor
de engañar al mundo utilizando argumentos claramente manipulados han sido bases
para el ataque constante a esta disciplina.
Es claro que desde que nacemos somos
constantemente bombardeados con anuncios publicitarios que incitan a un consumo
de algún producto específico o que simplemente pretenden cambiar un
comportamiento individual frente a un entorno socio-económico determinado.
Pero, ¿cómo es controlada esta línea de comunicación?, ¿hasta qué punto es
beneficiosa la publicidad?
Es controversial resolver las anteriores preguntas
pero más que eso es demasiado subjetivo el hecho de clasificar o juzgar una
responsabilidad ética del arte comunicativo en la publicidad.
Podríamos defender la profesión diciendo que la
comunicación de la publicidad debe partir desde un punto ético y de compromiso
social, entonces lo anterior deduce que esta forma de transmisión de mensajes
debe contar con una sinceridad total del mensaje final. El cliente lanza su
producto pero ¿qué tan creíbles son los beneficios del mismo por medio de la
publicidad?
Volvemos a lo mismo, el subjetivismo es la
repuesta a la ética en la publicidad, depende de la formación del profesional,
de la capacidad de darnos cuenta en qué momento engañamos a un grupo específico
de personas, de cómo decirnos que no realizaremos determinado mensaje
publicitario, de tener en cuenta si el producto que vamos a publicitar, ofrece
los beneficios reales.
Institucionalmente se plasman verdades, (no
consumas alcohol cuando conduces, no fumes por que da cáncer, camina por la
derecha siempre, utiliza preservativos para evitar enfermedades o embarazos no
deseados, etc.,) pero estas verdades ofrecen una opción que se transmite por
medio de un mensaje masivo, se estarían reprimiendo los hábitos usuales de las
personas con mensajes fuertes y contundentes apoyados por un determinado estado
que promulga subliminalmente o en muchas ocasiones directamente, las formas de
comportamiento en los terrenos nacionales y por ende hacer más adaptable la
clase social común a un sistema de gobierno determinado.
Entonces lo anterior habla de una forma de
educación en masa que no proviene directamente de nuestros padres o peor aún de
nuestra propia autonomía basada en la experiencia mundana.
¿El éxito de un publicista depende de ser
antiético o no?, y ¿qué tanto influencia el capitalismo en un publicista?,
discúlpenme si soy insistente en realizar este tipo de preguntas y si vuelvo a
decir que la respuesta es subjetiva, pero es enfático mi discurso al decir que
es un asunto netamente individual y las decisiones de comunicar determinado
mensaje publicitario dependen de muchos factores mentales y espirituales del
profesional. Entonces, resultaría desacertado realizar un estudio individual a
todos los publicistas del mundo para determinar si esta profesión es ética o
no.
La sociedad de consumo establece parámetros para
ser anti-ético, exige que determinados mensajes publicitarios sean atractivos
visualmente para su respectiva aprobación. Un claro ejemplo es el de las
revistas de moda quienes retocan en sobre-medida sus artes gráficos y hacen
lucir a sus modelos como seres humanos perfectos.
Como
dijo Ellen Goodman, "Presentadme
a una mujer que desee adelgazar exclusivamente por motivos de salud y yo os
presentaré a un hombre que lee Playboy sólo por las entrevistas”. Entonces somos seres que visualmente nos pueden
llegar de manera efectiva y por ende creer y luego consumir o adaptarnos. Saber
enviar un mensaje a un grupo objetivo puede ser beneficioso para la agencia
publicitaria en términos monetarios y saber en qué momento rechazar un contrato
publicitario, depende de nuestra capacidad de decisión y de saber medir
nuestros intereses.
Concluyo diciendo que la publicidad más allá de ser una técnica de comunicación masiva para generar una reacción de comportamiento o de consumo determinado, es una pasión individual, una forma profesional que nos ofrece una de las libertades extintas del ser humano, la libertad de la ¡LIBRE EXPRESIÓN!
Concluyo diciendo que la publicidad más allá de ser una técnica de comunicación masiva para generar una reacción de comportamiento o de consumo determinado, es una pasión individual, una forma profesional que nos ofrece una de las libertades extintas del ser humano, la libertad de la ¡LIBRE EXPRESIÓN!
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